lunes, 20 de julio de 2015

CARTA A UNA MADRE



Al entrar en su habitación note un gran vacío y tristeza en su
mirada
En aquella cama se sentía el dolor que día tras día seguía
amenazando a aquel cuerpo que apenas podía moverse.
Se podía percibir  ese olor a enfermedad  y a medicamentos que 
lo  impregnaba todo.
Su vida estaba marchitándose  poco a poco, al igual que una flor 
cuando sus hojas van cayendo al suelo sin remedio .
La impotencia de no poder hacer nada para aliviar ese
sufrimiento sin sentido daba lugar a una rabia que terminaba en 
llanto desconsolado, no había remedio , había que sobrellevarlo 
como fuese y ,sobre todo, mostrar ánimo delante de ella para que 
no se diese cuenta de nada,  pero ella notaba que las cosas no 
iban bien, ya era mucho tiempo en aquella cama postrada sin mejoría
alguna y todo se iba complicando cada vez mas..
En uno de sus últimos días,  me recosté a su lado abrazándola en 
silencio y guardando ese gran momento en mi memoria para poder
recordarlo  por siempre.
Sería un instante único entre madre e hija donde el amor se haría 
presente, durante  ese tiempo que  no quería que terminase nunca  ella se dio cuenta de ese gran abrazo y  me pregunto  "¿hija,   me
quieres?" yo me quede mirándola  y le contesté "claro mamá te 
quiero mucho".
Han pasado ya 18 años desde que ella se marchó  y siempre 

quedara en mi recuerdo  este momento,  jamás podre olvidar ese 
amor de madre que siempre sera  único e irremplazable.

  




No hay comentarios:

Publicar un comentario